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Horacio. La lírica del carpe diem.

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jueves, 10 de junio de 2010

Teatro (para Anabel)

6.4. La renovación del teatro europeo: un nuevo teatro y unas
nuevas formas de pensamiento.

La renovación teatral en el siglo XX
El teatro de principios del siglo XX se inclina hacia el simbolismo hasta que la revolucionaria aparición de las vanguardias determina un cambio radical en la esencia misma de la representación. La otra corriente dramática fundamental de nuestra época, el teatro comprometido, tendrá su mayor representante en Brecht.
Teatro simbolista y poético
El propio afán del teatro naturalista por reflejar la auténtica realidad acaba provocando la aparición de elementos simbolistas, como ocurre con las últimas obras de Ibsen o Strindberg. La «verdad interior» de los personajes no puede ser representada, ha de ser evocada o sugerida a través de la luz o de la música, como la poesía simbolista había enseñado.
Precisamente en Francia surge el principal grupo teatral del simbolismo, el Teatro de Arte de P. Fort. Otras figuras que contribuyen a esta estilización espiritual son el escenógrafo A. Appia y el teórico Gordon Craig, autor de El arte del teatro (1905).
Autores representativos son el belga Maurice Maeterlinck (1862-1949), autor de Pelleas y Melisenda (1892), ballet con música de Debussy, y El pájaro azul (1909), y el italiano Gabrielle d’Annunzio (1863-1938; Francesca de Rimini, 1901; La hija de Iorio, 1904).
Teatro de vanguardia
Un auténtico predecesor es Alfred Jarry (1873-1907), autor de Ubu, rey (1896), obra guiñolesca totalmente antirrealista, repleta de furia y de insultos, que tendrá gran influjo en el teatro dadaísta y surrealista y en Artaud.
El expresionismo tendrá su mejor expresión teatral en Alemania tras la Primera Guerra Mundial. Estas piezas se caracterizan por la mezcla de subjetivismo y denuncia social, por su estructura episódica y por los personajes arquetípicos y grotescos.
Entre sus cultivadores destacan el pintor O. Kokoschka (1886-1980), el politizado Walter Hasenclever (1890-1940; El hijo, 1914; Los hombres, 1918) y, sobre todo, Georg Kaiser (1878-1954; Los burgueses de Calais, 1917; Gas I y II, 1918-20).
Hay que recordar también a director escénico Max Reinhardt, que empleó todo tipo de técnicas futuristas (luces, maquinarias) e inauguró la participación del público en las obras.
Luigi Pirandello
Las novedades aportadas por el italiano Luigi Pirandello afectan sobre todo al texto dramático. Su trayectoria comienza con piezas naturalistas de denuncia de los prejuicios burgueses.
A partir de 1918 planteará un teatro basado en la oposición realidad/apariencias, pero no expresado mediante los diálogos, sino por la propia estructura de la obra. Así, en Seis personajes en busca de autor (1921), el dramaturgo discute con los seres que ha creado, que intentan rebelarse contra él.
Otras obras se ambientan también en el mundo del teatro, símbolo de la inautenticidad de nuestras vidas. Como personajes enmascarados, no sabemos distinguir entre lo que somos y lo que aparentamos (Así es si así os parece, 1918). Ante ello, la locura puede ser la única solución (Enrique IV, 1922).


6.5. Tendencias del teatro del siglo XX

Teatro tradicional y contemporáneo
Denominamos como teatro tradicional a todo el teatro escrito hasta finales del siglo XIX. En este tipo de teatro predomina el elemento realista tanto en el texto escrito como en el tipo de representación. El propósito de este teatro es la imitación de la realidad. Su objetivo fundamental es lograr la identificación del público, bien sea con los conflictos que plantea o con la naturaleza de los personajes. Es decir, los personajes hablan y actúan como si fueran seres humanos.
Al hablar de teatro contemporáneo nos referimos al teatro escrito durante la segunda mitad del siglo XX. La característica primordial del teatro contemporáneo es el eclecticismo (mezcla de tendencias). Este teatro está influido por una serie de tendencias que se manifiestan durante la primera mitad del siglo XX. El rasgo común de estas tendencias es el rechazo al realismo, por lo tanto, utilizará diversas técnicas para romper con la realidad. El teatro contemporáneo no pretende lograr la identificación del público sino la reflexión sobre los conflictos que se plantean.

LAS TENDENCIAS

TEATRO ÉPICO
El dramaturgo, poeta y director alemán Bertolt Brecht desarrolla el teatro épico. Este tipo de teatro pretende lograr el efecto de distanciamiento en lugar de la identificación emocional. Este distanciamiento permite la reflexión y la racionalización. Las obras de teatro brechtiano tratan temas sociales. Brecht incorpora recursos que distancian al público de lo que ocurre en escena. Entre ellos se encuentran:
􀀹 el uso de elementos musicales
􀀹 el uso del verso en los parlamentos
􀀹 el desdoblamiento del actor (un actor puede interpretar varios personajes)
􀀹 la utilización de personajes genéricos (los personajes no tienen nombre propio, se les denomina como Él, Ella o Uno, Dos)
􀀹 la incorporación del público a la acción

Algunas de las obras de Brecht son: La ópera de tres centavos, La buena mujer de
Setzuan, Madre Coraje y sus hijos y El círculo de tiza caucasiano.

TEATRO DE LA CRUELDAD
En El teatro y su doble de 1938 el escritor, actor y director francés Antonin Artaud propone la teoría del teatro de la crueldad. Artaud incorpora en su teoría elementos surrealistas y de la danza oriental para crear una forma violenta y ritualista de teatro. Se opone a la forma realista y sostiene que la experiencia teatral debe impactar al público aunque para ello sea necesario recurrir a la violencia verbal o física. Artaud no llegó a escribir piezas de teatro, pero su influencia se nota claramente en la producción de Peter Weiss de 1964: Marat/Sade.


TEATRO DEL ABSURDO
El rumano Eugène Ionesco es considerado el padre del teatro del absurdo. Sus obras constan, generalmente, de un acto. Los temas que aparecen están relacionados con el absurdo de la existencia, la enajenación e impotencia humanas, el miedo a la muerte y la incapacidad del lenguaje como medio de comunicación efectivo. Rechaza el teatro realista y psicológico, pero utiliza las ideas de Sigmund Freud para explorar el subconciente y los sueños. El absurdo puede manifestarse como: absurdo de situación y absurdo de lenguaje. En el absurdo de situación, la acción no se ajusta a las reacciones esperadas. En el absurdo de lenguaje las respuestas no corresponden a las preguntas. Algunas de las obras de Ionesco son: La cantante calva, La lección, Las sillas.

REALISMO-POÉTICO
Se denomina como realismo-poético al tipo de teatro que es realista en el planteamiento de conflictos, pero utiliza un lenguaje poético. En este tipo de teatro se utiliza el simbolismo en el nombre de los personajes o en el uso de colores. Además incorpora elementos irreales. Aunque no existe una teoría sobre esta tendencia, hay dos escritores cuyas obras representan claros ejemplos de la misma: el norteamericano Tennessee Williams y el español Federico García Lorca. Algunas de las obras de Williams son: El zoológico de cristal, Un tranvía llamado deseo, La noche de la iguana. Algunas de las obras de Lorca son: Yerma, Bodas de sangre, La casa de Bernarda Alba.


6.6. El teatro del absurdo (Ionesco) y el teatro de compromiso
(Shaw, Camus, Sartre, Brecht).

Teatro del absurdo
Teatro del absurdo es un término que abarca un conjunto de obras escritas por ciertos dramaturgos estadounidenses y europeos durante las décadas de 1940, 1950 y 1960 y, en general, el estilo teatral que surgió a partir de la obra de aquellos. Se caracteriza por tramas que parecen carecer de significado, diálogos repetitivos y falta de secuencia dramática que a menudo crean una atmósfera onírica. El teatro del absurdo tiene fuertes rasgos existencialistas y cuestiona la sociedad y al hombre. A través del humor y la mitificación escondían una actitud muy exigente hacia su arte. La incoherencia, el disparate y lo ilógico son también rasgos muy representativos de estas obras.

Precedente
Sus raíces pueden encontrarse en las obras de "moralidad alegórica" de la Edad Media y en los autos sacramentales (dramas religiosos alegóricos) de la España barroca, en la literatura del "no-sentido" de autores como Lewis Carroll, en las obras de ensueño de Strindberg y las novelas de James Joyce y Franz Kafka, en el drama grotesco de Alfred Jarry; y en las farsas fráticas de Georges Feydeau; obras que tuvieron como continuadores directos el movimiento dadaísta y el surrealismo de los años 1920 y 1930. Una de las fuentes teóricas más potentes del teatro del absurdo fue El teatro y su doble, obra originalmente publicada en 1938 de Antonin Artaud, creador del estilo del teatro de la crueldad.
Origen
Surge en el siglo XX. Los autores comenzaron a aglutinarse bajo la etiqueta de lo absurdo como una forma de acuerdo frente a la ansiedad, lo salvaje y la duda ante un universo inexplicable y recayeron en la metáfora poética como un medio de proyectar sus más íntimos estados. Es por ello que las imágenes del teatro absurdo tienden a asumir la calidad de la fantasía, el sueño y la pesadilla, sin interesarle tanto la aparición de la realidad objetiva como la percepción emocional de la realidad interior del autor.
Así, por ejemplo, la obra Días felices de Beckett (1961) expresa una generalizada ansiedad del hombre sobre la aproximación de la muerte, a través de la imagen concreta de una mujer hundida hasta la cintura en el suelo en el primer acto y hasta el cuello en el segundo, mientras que en Rinocerontes de Ionesco (1960) se muestra la ansiosa preocupación acerca del esparcimiento de las inhumanas tendencias totalitarias mostrando a la población de una ciudad transformándose en salvajes paquidermos.
Entre los principales dramaturgos del teatro del absurdo se cuentan René Marques, Alfred Jarry, Antonin Artaud, Virgilio Piñera, Eugène Ionesco, Samuel Beckett, Jean Genet, Tom Stoppard, Arthur Adamov, Harold Pinter y Slawomir Mrozek. Algunas obras representativas son: Esperando a Godot, de Beckett y El rinoceronte, de Ionesco, o de este último también La cantante calva. Fuera del teatro: algunas de las películas de Luis Buñuel podrían catalogarse de absurdistas, si bien la clasificación es discutible.
Dramaturgo del absurdo
La literatura del absurdo da muestra de la filosofía del dramaturgo de la cual Beckett es uno de los máximos representantes. Aunque más bien a Beckett se le relaciona con el Teatro del absurdo donde la tragedia y la comedia chocan en una ilustración triste de la condición humana y la absurdidad de la existencia. El dramaturgo del absurdo viene a ser un investigador para el cual el orden, la libertad, la justicia, la "psicología" y el lenguaje no son más que una serie de sucesivas aproximaciones a una realidad ambigua y decepcionante. El dramaturgo del absurdo desmantelará el viejo universo cartesiano y su manifestación escénica.
Término
Termino heterogeneo de Samuel Beckett.
El término lo acuñó el crítico Martin Esslin, quien lo convirtió en título de un libro de 1962 sobre la materia. Esslin consideró que estos dramaturgos daban expresión artística a la filosofía del absurdo de Albert Camus que indica que la vida es inherentemente absurda y tal es su sentido. Camus, en particular, decía que la humanidad tenía que resignarse a reconocer que una explicación complementamente racional del universo estaba más allá de su alcance; en ese sentido, el mundo debe ser visto como absurdo.
En palabras de Esslin, "Es una modalidad dramática que se rige por los principios existencialistas expresados en términos absurdos".


Teatro del compromiso
El teatro existencialista nació a mitades del siglo XX en Francia, también es denominado como el teatro del compromiso social. Surgió con las obras del filósofo Jean Paul Sartre, el mayor representante del existencialismo.
Sus obras, inspiradas en sus doctrinas filosóficas, tratan diferentes puntos de vista sobre la creación del hombre en cuanto a su naturaleza, su existencia, la responsabilidad que conlleva la capacidad de elegir de los seres racionales dejando a un lado las divinidades, así como el objetivo de los humanos.
Además de Sartre, también cultivó este tipo de teatro Albert Camus y algunas obras de Anuillh guardan semejanzas con las existencialistas.
Como los demás movimientos teatrales nacidos en esta época, refleja una realidad interna y una preocupación extrema por la técnica utilizada para expresar diferentes situaciones y sentimientos, dejando a un lado el tema en si. Este teatro se diferencia de los demás de su momento por centrarse en el tema del individuo y la circunstancia que lo rodea, los cuales suelen ser problemas actuales y de toda una sociedad como los son conflictos tales como guerras, pobreza, conflictos entre países, violencia entre otros.
El teatro existencialista criticaba la situación contemporánea, igual que el teatro del absurdo, la diferencia entre estos 2, consiste en que el existencialista propone soluciones a los problemas y el teatro del absurdo prefiere presentar los problemas y dejarlos al juicio del público.
En conclusión, el teatro existencialista fue el movimiento teatral con mayor preocupación sobre los temas actuales así como la situación de la humanidad de la época. Este género se enfocaba en la crítica, para posteriormente alentar al público sobre acciones, que cambiasen el ambiente criticado.